Thursday, February 26, 2026


 

Han pasado muchos años…

Hoy entré a este blog después de muchísimo tiempo. Me dio una mezcla rara de nostalgia, orgullo y algo difícil de poner en palabras.

La última vez que escribí aquí, Sabrina era una niña chiquita. Estábamos esperando su Fontan. Vivíamos entre hospitales, estudios y una fe enorme, aunque muchas veces con miedo.

Y hoy… Sabrina tiene 18 años.

Han sido 7 cirugías a corazón abierto. Más de 30 cateterismos. Mudarnos de país para estar cerca de su equipo médico. Empezar de cero más de una vez. Aprender a vivir con incertidumbre sin que nos paralice.

En 2023 finalmente pudo completar su Fontan después de una reparación compleja de su arteria pulmonar izquierda en Stanford. Fue una etapa intensa, larga, emocional. Pero salió adelante. Hoy sus saturaciones están entre 92 y 94. Tiene más energía. Más estabilidad.

Y sobre todo, tiene sueños.

Sabrina no es “la niña del corazón”. Es una joven fuerte, brillante, profundamente empática. Quiere estudiar medicina. Quiere acompañar a pacientes como ella. Está empezando a hacer shadowing con sus doctores. Habla en conferencias. Representa a jóvenes con cardiopatías. Trabaja. Sale con amigas. Planea su futuro.

Su historia no ha terminado. Sigue escribiéndose todos los días.

Vivimos con seguimiento médico constante, con estudios, con citas. Sabemos que el camino es de largo plazo. Y también vivimos con una gratitud inmensa.

Gracias a los médicos que siguen apostando por ella.
Gracias a quienes han caminado con nosotros desde el principio.
Gracias a cada familia que ha encontrado esperanza en su historia.

Este blog empezó como un desahogo. Hoy quiero que sea también un testimonio de resiliencia. No de perfección. No de final feliz. Sino de proceso. De constancia. De amor.

Si llegaste aquí porque tu hijo o hija acaba de ser diagnosticado con HLHS: respira. No estás sola. Es un camino complejo, pero hay vida, hay avances, hay equipo, hay comunidad.

Y aquí seguimos.

Karla